Saber de aceites


Barra de aceites virgen extra, Alimentaria Barcelona

Para  el sector español del aceite de oliva es una realidad evidente que un porcentaje muy elevado de los consumidores de nuestro país no es capaz de diferenciar con claridad los diferentes tipos de aceites de oliva  y los atributos diferenciales- sensoriales,  gastronómicos y saludables- de cada uno de ellos, lo que representa un freno para el desarrollo del mercado, tanto en términos cualitativos como cuantitativos.

El año pasado, en la revista MERCACEI, Manuel Paras Rosas, catedrático de comercialización e investigación de mercados, rector de la Universidad de Jaén y uno de los mejores conocedores  del mercado español de aceite de oliva, lo expresaba así:

Es evidente que no se paga lo que no se valora. El consumidor español no es buen conocedor de los aceites de oliva y también es evidente que no es culpa suya…” y añadía “son necesarias campañas serias de comunicación (  ) y sigo pensando que el mercado español es un mercado de potencial crecimiento…”

No deja de ser  una paradoja que el mayor productor mundial tenga el consumo “per cápita” de aceite virgen extra más bajo entre los principales países productores y consumidores del mundo.

El desarrollo del mercado interior, que absorbe el cincuenta por ciento de nuestra producción, debería ser un objetivo prioritario, no solo por si mismo, sino también por que ayudaría a reforzar la percepción  de nuestros aceites en el exterior.

Francia, uno de los mayores países exportadores de alimentos del mundo, seguramente no sería el gran  referente internacional para muchos de ellos, como los vinos o los quesos, si no existiera en su seno un fuerte núcleo de consumidores que los conocen,  los aman, los respetan  y los consumen ampliamente.

Incrementar la valoración y el reconocimientpo entre los españoles de nuestros aceites virgen extra, debería ser en un objetivo de carácter estratégico, para que nuestro país llegue a ser la gran referencia mundial de este extraordinario producto.

Un mayor conocimiento contribuiría a impulsar  toda la categoría, representaría un  importante estímulo para el sector productor y ayudaría, sin duda, a  reforzar la proyección internacional de nuestros aceites. Todos los conocedores, cada uno de nosotros, nos convertiríamos en “embajadores” de los aceites de oliva de España.

¡Saber de aceites debe formar parte de nuestra cultura gastronómica!

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